Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cookie - headers already sent by (output started at /home/coaching/public_html/configuration.php:1) in /home/coaching/public_html/libraries/joomla/session/session.php on line 412

Warning: session_start() [function.session-start]: Cannot send session cache limiter - headers already sent (output started at /home/coaching/public_html/configuration.php:1) in /home/coaching/public_html/libraries/joomla/session/session.php on line 412

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/coaching/public_html/configuration.php:1) in /home/coaching/public_html/libraries/joomla/session/session.php on line 415

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/coaching/public_html/configuration.php:1) in /home/coaching/public_html/plugins/system/jfrouter.php on line 315

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/coaching/public_html/configuration.php:1) in /home/coaching/public_html/plugins/system/jfrouter.php on line 316

Warning: Cannot modify header information - headers already sent by (output started at /home/coaching/public_html/configuration.php:1) in /home/coaching/public_html/plugins/system/jfrouter.php on line 317
La inocencia en lugar de la culpabilidad
Inicio Peldaños de Luz La inocencia en lugar de la culpabilidad
La inocencia en lugar de la culpabilidad
Pondré de manifiesto lo que experimente.

Si Soy inocente no tengo nada que temer.

Elijo dar testimonio de mi aceptación de la Expiación, no de su rechazo.

Quiero aceptar mi inocencia poniéndola de manifiesto y compartiéndola.

Quiero llevarle paz al Hijo de Dios de parte de su Padre.

Cada día, cada hora y cada minuto, e incluso cada segundo, estás decidiendo entre la crucifixión y la resurrección, entre el ego y el Espíritu Santo. El ego es la elección en favor de la culpa­bilidad; el Espíritu Santo, la elección en favor de la inocencia. De lo único que dispones es del poder de decisión. Aquello entre lo que puedes elegir ya se ha fijado porque aparte de la verdad y de la ilusión no hay ninguna otra alternativa. Ni la verdad ni la ilusión traspasan los límites de la otra, ya que son alternativas irreconciliables entre sí y ambas no pueden ser verdad. Eres cul­pable o inocente, prisionero o libre, infeliz o feliz.

El milagro te enseña que has optado por la inocencia, la liber­tad y la dicha. El milagro no es causa sino efecto. Es el resultado natural de haber elegido acertadamente, y da testimonio de tu felicidad, la cual procede de haber elegido estar libre de toda culpa. Todo aquel a quien ofreces curación, te la devuelve. Todo aquel a quien ofreces ataque lo conserva y lo atesora guardán­dote rencor por ello. El que te guarde rencor o no es irrelevante: tú creerás que lo hace. Es imposible ofrecerle a otro lo que no deseas sin recibir esta sanción. El costo de dar es recibir. Recibi­rás o bien una sanción que te hará sufrir, o bien la feliz adquisi­ción de un preciado tesoro.

Así es como se enseña esa simple lección: la ausencia de culpa es invulnerabilidad. Por lo tanto, pon de manifiesto tu invulne­rabilidad ante todo el mundo. Enséñales que no importa lo que traten de hacerte, tu perfecta libertad de la creencia de que algo puede hacerte daño demuestra que ellos son inocentes.  Ellos no pueden hacer nada que te haga daño, y al no dejarles pensar que pueden, les enseñas que la Expiación, que has aceptado para ti mismo, es también suya. No hay nada que perdonar. Nadie puede hacerle daño al Hijo de Dios. Su culpabilidad es total­mente infundada, y al no tener causa, no puede existir.

Dios es la única Causa, y la culpabilidad es algo ajeno a Él. No le enseñes a nadie que te ha hecho daño, pues si lo haces, te esta­rás enseñando a ti mismo que lo que es ajeno a Dios tiene poder sobre ti. Lo que no tiene causa no puede existir. No des testimonio de ello, ni fomentes el que ninguna mente lo crea. Recuerda siem­pre que la mente es una, y que la causa es una. No aprenderás a comunicarte con esta unicidad hasta que no aprendas a negar lo que no tiene causa y a aceptar como tuya la Causa que es Dios. El poder que Dios le ha dado a Su Hijo es de él, y no hay nada más que Su Hijo pueda ver o elija contemplar sin imponerse a sí mismo la pena de la culpabilidad, en lugar de la feliz enseñanza que gustosamente le ofrecería el Espíritu Santo.